sábado, 20 de febrero de 2016

La Sinfonía nº 45 en fa sostenido menor de Joseph Haydn es conocida por el sobrenombre de "Los Adioses". Hoy descubriremos porqué. Muchos no lo saben pero probablemente haya sido la primera reivindicación laboral en el mundo de la música.  Aquí va la historia...
El Príncipe Nicolás, patrón de Haydn, residía en la época estival en su Palacio de Esterhazy y durante el resto del año en Viena. Los empleados, que no podían llevar a sus familias a Esterhazy – a excepción de Haydn – pasaban largas y solitarias jornadas en palacio deseando terminara el verano para volver a sus casas con sus familias.
Un año el príncipe retrasó el regreso a la capital varios días para desesperación de los músicos. En esta situación se lo hicieron saber a Haydn y a éste se le ocurrió una manera muy musical de hacer que el Príncipe se aviniera a los deseos de sus empleados. ¿Y cuál fue? Pues, componer una sinfonía.
Bueno, hasta aquí todo normal pero al final del último movimiento Haydn hizo una cosa curiosa e inesperada: después del intenso Presto incluyó un inesperado y precioso Adagio, ¡algo totalmente infrecuente para el final de una sinfonía!
Cuando llegó el día de interpretar la nueva sinfonía frente al Príncipe todo estaba preparado para sacudirle la conciencia. Ocurrió así. Al llegar el final de la obra -en el momento en que el fogoso Presto da paso al Adagio- los músicos poco a poco y por familias de instrumentos dejaron de tocar: sorprendentemente y por turnos se levantaron, apagaron la vela del atril y salieron de la sala despidiéndose de su señor hasta que los dos últimos violines -ante la atónita mirada del Príncipe que imaginamos no entendía nada- también dejaron de tocar, se levantaron y se despidieron de su señor dejando la sala vacía y en silencio.
¿Y cuál fue la reacción del Príncipe...?
Peter Ustinov lo cuenta deliciosamente en este vídeo:
https://www.youtube.com/watch?v=HoGDtJd-GhY

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