sábado, 30 de enero de 2016


Pero hay más vida después de Maria Callas...
Por ello traemos a nuestro blog a otras dos grandes sopranos, hoy octogenarias, que llegaron a lo más alto en el mundo de la lírica. Recuperamos esta colaboración durante el primer año de vida de Filomúsica con un artículo publicado originalmente en Agosto de 2000.

EL ARTE DE DOS GRANDES DIVAS DE LA OPERA EN RCA

Por Ignacio Deleyto Alcalá


Nueva York, Carnegie Hall, 20 de Abril de 1965: Montserrat Caballé sustituye a Marilyn Horne (por entonces, a caballo entre la cuerda de soprano y de mezzo) en el papel protagonista de Lucrezia Borgia de Donizetti. No era fácil la empresa para la casi desconocida soprano española que con sólo veinte días de preparación se ponía delante de un público acostumbrado a grandes primadonas como la Callas o la Sutherland. Aquella noche tras su primera gran aria "Tranquillo ei posa...Com'è bello!, el público -puesto en pie- detiene la representación con una larga ovación que dura minutos. El éxito fue arrollador. Para Caballé, con 32 años, supuso el espaldarazo definitivo tras diez años cantando en varios teatros europeos en papeles desiguales. Archiconocido es el titular en la prensa neoyorquina tras esta representación de la Lucrezia: "Callas + Tebaldi = Caballé". No tardaron en llover ofertas de grandes teatros, contratos, grabaciones, etc.

Montserrat Caballé incorporó en sus comienzos papeles mozartianos y straussianos además de los propios del repertorio italiano. Hizo su debut internacional en Basilea en 1956 con Mimí. Siempre fue una soprano versátil con un repertorio muy variado, desde Handel a Wagner. En sus primeros años, como cantante invitada en Viena, además de cantar Donna Elvira, recibió el premio a la mejor cantante straussiana por su aparición como Salomé. De Basilea a Bremen, donde cantó Violetta, Tatiana y Armida (Dvorak). Debutó en La Scala en el 60 con el pequeño papel de "muchacha-flor" en Parsifal. En el festival de Glyndebourne, poco después de su éxito en Nueva York, abordó nada más y nada menos que la Condesa en las Bodas de Mozart y la Mariscala en El Caballero de la Rosa de R. Strauss. Tras su debut en el Carnegie Hall, el Met le hizo un contrato "in situ" y poco después realizó para la RCA la conocida grabación de Lucrezia Borgia de la que tenemos la famosa primera aria en esta selección. Desde entonces, su interés se desvió hacia el bel canto y el verismo principalmente, hacia compositores como Bellini, Donizetti, Rossini, Puccini, Cilea, etc. papeles por los que es actualmente conocida. Su repertorio es inmenso, ha llegado a cantar casi noventa papeles en escena y en los últimos años ha mostrado enorme interés y dedicación en desenterrar repertorio desconocido como la Armida de Gluck, el Safo de Pacini, Sancia di Castiglia de Donizetti y La Fiamma de Respighi, por poner sólo algunos ejemplos.

Su voz de soprano lírica que más tarde evolucionó hacia lírica spinto le hizo dominar la mayor parte del repertorio italiano con grandes dotes para la coloratura. Desde Bellini (ahí han quedado sus registros de La Straniera, Puritani y su gran Norma por la que ha sido considerada única sucesora de Maria Callas en este papel), Donizetti (Lucrezia, Anna Bolena, Lucia, Parisina D'Este esta última en registro pirata que tardará en ser superado), Rossini (Semiramide, Ermione, etc), Verdi (Traviata, Don Carlo, Aida, Trovatore, Forza, etc), Puccini (Turandot, Tosca, etc) y un largo etcétera que también incluye el repertorio francés y, en menor medida, el alemán aunque su Strauss merece consideración. Sus características más esenciales son, en primer lugar, sus increíbles pianísimos, no ha habido otra soprano capaz de hacer, por ejemplo, agudos en pianísimo con tal perfección, su amplio fiato que le permitía cantar largas frases sin respirar, su pureza de tono, su voz cristalina y transparente y esa capacidad para regular el volumen de la emisión que en sus años jóvenes resultaba apabullante.

Este doble recopilatorio que nos presenta RCA es una buena muestra del arte de nuestra infatigable soprano. Muchos de los registros son de finales de los sesenta y principios de los setenta cuando su instrumento estaba en sazón. ¿Ausencias? pues, sin duda, el "O mio babbino caro" que ha hecho suya y que todavía hoy le piden insistentemente en los recitales. Desgraciadamente no lo llegó a grabar para RCA. Como compensación encontramos auténticos "hits" como la ya mencionada "Tranquillo ei posa...Com'è bello!" de Donizetti, el sensacional dúo de Semiramide de Rossini "Serbami ognor...Alle più calde immagini" que, aunque no con Marilyn Horne con quien la cantaría por todo el mundo, resulta fascinante pues nos presenta su dominio del canto rossiniano, en compañía de Shirley Verret. Destacable también es el "Vivi, ingrato" del Roberto Devereux de Donizetti en la que su voz cálida y expresiva es de una gran belleza, o el "Sempre libera degg'io" de La Traviata de Verdi donde a la frescura de su voz se une la dosis exacta de expresividad. En definitiva, una antología muy interesante bien para aquellos que quieran descubrir a la soprano española o para los que quieran tener muchas de las arias que la hicieron famosa, mayormente en grabaciones de sus mejores años y con una presentación sencilla pero suficiente.




Leontyne Price, la extraordinaria soprano norteamericana, es la protagonista del siguiente disco. Nacida en 1927 en el pequeño pueblo de Laurel, Mississippi, fue a la Julliard School de Nueva York donde estudió con Florence Page Kimball. Su primer gran éxito le llegaría con Porgy and Bess en 1952. Sin embargo, fue su aparición televisiva en Tosca en 1955 la que le catapultó a la fama: era la primera vez que una cantante de raza negra cantaba ópera en televisión. El éxito fue tal que fue invitada a participar en otras producciones similares como Die Zauberflöte y Don Giovanni. A partir de ahí, su ascenso fue meteórico alcanzando el éxito tanto en América como en los grandes teatros europeos. En 1958 debutó como Aida en Viena y Londres. Dos años más tarde fue Milán también como "Aida", y poco después aparecería por primera vez en el Metropolitan de Nueva York. De aquellos años también es su éxito en Salzburgo en Il Trovatore bajo las órdenes de Karajan, uno de sus primeros mentores.

Leontyne Price está considerada como la mejor soprano verdiana de los últimos cuarenta años. Con su sensual y oscura voz, de lírico spinto, cantó todo el repertorio verdiano de su cuerda siendo especialmente recordadas sus interpretaciones de los papeles de Aida, Amelia, las dos Leonoras (Trovatore y Forza) y Elvira de Ernani, papeles que quedarán para siempre asociados a su nombre. También destacó en Puccini y Mozart además de en otros títulos como la Carmen de Bizet.

Lo primero que sorprende en este recital es su habilidad casi camaleónica para abordar diferentes papeles y amoldar su voz a cada parte. De la fragilidad a la robustez, de la delicadeza de una "Manon" al dramatismo de una "Elisabetta", de cantar con una voz de soprano ligera hasta bajar al registro de mezzo con total naturalidad y sin el menor atisbo de esfuerzo. Es este factor, por encima de sus indiscutibles facultades vocales, lo que más agradece el oyente; la capacidad para "exprimir" las posibilidades de cada papel, de interpretar cada parte de forma diferente adaptando voz y estilo a las exigencias del personaje.

El álbum recoge un total de veintiocho arias de diversos compositores desde Purcell y Mozart, pasando por Verdi, Puccini, Berlioz y Massenet hasta llegar a compositores americanos como Gershwin y Barber. Un espectro amplio que demuestra la versatilidad de esta artista hoy ya retirada de los escenarios y que permitirá al aficionado disponer de una muestra de esta carismática artista, impresionante en su capacidad expresiva y considerada la primadona americana por excelencia (con permiso de Jessye Norman, claro está).
 

martes, 26 de enero de 2016

Completamos nuestra particular trilogía sobre Maria Callas con este artículo publicado en Filomúsica en Diciembre 2004 y que comenta un lanzamiento de CD+DVD. Imprescindible verla además de escucharla. Recuperando estos tres artículos hemos querido rendir homenaje a esta soprano única e irrepetible que nos ha dejado un legado magnífico y que -como decimos en el artículo- nunca pasará de moda.

CALLAS - LIFE & ART 






De cara a la Navidad EMI saca al mercado por enésima vez un recopilatorio Callas con una amplia selección de arias de sus recitales y grabaciones completas. Esta vez los dos discos vienen acompañados del documental “Maria Callas –Life & Art ” y el recital de Hamburgo de 1962 en formato DVD. Poco podremos decir ahora sobre Maria Callas que no hayamos dicho en lanzamientos similares (véase Romantic Callas) o en el especial publicado por Filomúsica en 2002 con motivo de los 25 años de la muerte de la soprano (véase Especial Maria Callas) pero es menester presentar este nuevo recopilatorio.

Maria Callas está considerada la soprano más conocida de la historia. A pesar de haber vivido la época de otras grandes divas como Tebaldi o Sutherland, u otras posteriores como Caballé, hoy día, por una mezcla de su arte y su vida, la soprano greco americana sigue, más que ninguna otra, en boca de generaciones de aficionados de todo el mundo: se sigue hablando de su embrujo en escena, de su poco convencional y seductora voz, de su atormentada vida, de sus caprichos y perretas, de su divismo y de su misteriosa muerte en París “sola, perduta y abbandonata”. Callas nunca pasa de moda.

El documental que ahora reedita EMI -producido originalmente para la televisión en 1987 a los diez años de su trágica muerte y dirigido por Alan Lewens- nos presenta, a través de varias personas cercanas a la soprano, un intenso retrato de su vida y su arte. Músicos que trabajaron con ella como su inseparable compañero de escenarios Giuseppe di Stefano, el director Carlo Maria Giulini o el pianista acompañante de sus últimos años Robert Sutherland, conocidos nombres del mundo de la ópera y el disco como Franco Zefirelli o Peter Andry, van desgranando a través de recuerdos y reflexiones su personalidad, sus inquietudes como mujer y artista y su magisterio en los grandes escenarios líricos. El documental está en la línea del dirigido en el mismo año por Tony Palmer y que en nuestro país se pudo ver en TV en varias ocasiones. Al comienzo a uno le da la sensación de que son la misma película por las evidentes similitudes en formato y presentación. En cualquier caso, el documental merece mucho la pena y se deja ver con interés. Aquellos que se acerquen a la figura de “La Divina” por primera vez lo encontrarán fascinante y emocionante.

El concierto de Hamburgo de 1962 -que generalmente se acopla con el de 1959 pero que en esta ocasión viene solo y sin alguno de los fragmentos orquestales- nos trae a una Callas en sus años de declive vocal cuando los agudos ya tremolaban y su timbre revelaba cierto agarrotamiento pero cuya sola presencia en escena, su asombrosa facilidad en el canto y su dominio absoluto de las arias nos hace seguirlo con creciente humildad y admiración. Arias de CarmenLe CidErnani,Cenerentola y Don Carlo que además de oír, podemos ver. Nos convertimos en testigos de su magnetismo y de su categoría vocal y escénica con gestos característicos como las manos cruzadas sobre el pecho o su juego de miradas. Llama la atención, por ejemplo, cómo era capaz de adueñarse de un personaje con sólo “pensar” en el. Mientras suena un fragmento orquestal Callas permanece en escena, en silencio, componiendo el personaje de Carmen con su mirada y su sobriedad de gestos para luego atacar el aria.
Los dos discos de este lanzamiento se titulan “La Heroína Trágica” y “La Heroína Romántica” y contienen 31 arias en total.  En ellos encontramos arias de óperas de Verdi, Bellini, Boito, Puccini, Cherubini, Donizetti, Catalani, Giordano, Ponchielli, Bizet, Massenet, Gounod, Cilea, Charpentier, etc., en unas versiones que a nadie dejarán indiferente. Callas aborda con la misma facilidad y magisterio el repertorio belcantista y verista así como los personajes de varias óperas francesas en los que a su habilidad en las agilidades se suma la delicadeza y concentración de su canto.
No podían faltar arias de algunos de sus papeles más famosos como “Casta Diva” de Norma, “Regnaba nel silenzo” de Lucia o “Vissi d’arte” de Tosca. Pero también hay lugar para otras arias que nunca cantó en escena o en pocas ocasiones como “Un bel di vedremo” de Madama Butterfly, “Beben? Ne andro lontano” deLa Wally o “L´altra notte in fondo al mare” de Mefistofele. Y muchas más arias de repertorio, que nos introducen de lleno en el arte único de la Callas, sin aditamentos, sin literatura: su voz, su arte y su inimitable canto al servicio de la música.
La elegancia y sabiduría, el canto intenso y contrastado, el colorido en cada frase, el uso del legato, el sentido del portamento y sus dotes para la coloratura nos recuerdan que estamos en presencia de la gran Maria Callas, la artista que nos envuelve, nos emociona y nos sumerge en el alma de cada personaje al que pone vida.

La lujosa presentación es propia de un regalo para estas fechas. Un libreto de más de cien páginas con artículos varios, textos y traducciones de las arias y sinopsis de las mismas (artículos y sinopsis en español). Y, por supuesto, un sinfín de fotos de la soprano. Una ocasión más para volver sobre esta cantante y una excelente tarjeta de presentación para los que todavía no la conocen. Aprovechen.
 
DISCO 1
1. Casta Diva - Bellini (Norma)
2. Al dolce guidami castel natio - Donizetti (Anna Bolena)
3. D´amor sull´ali rosee - Verdi (Il Trovatore)
4. Ebben? Ne andrò lontana - Catalani (La Wally)
5. La mamma morta - Giodano (Andrea Chénier)
6. Donde lieta uscì - Puccini (La Bohème)
7. Vissi d´arte - Puccini (Tosca)
8. Voi lo sapete o mamma - Mascagni (Cavalleria Rusticana)
9. L´altra notte in fondo al mare - Boito (Mefistofele)
10. Un bel dì vedremo - Puccini (Madama Butterfly)
11. Signore, ascolta - Puccini (Turandot)
12. Sola, perduta, abbandonata - Puccini (Manon Lescaut)
13. Suicidio! - Ponchielli (La Gioconda)
14. Ritorna vincitor! - Verdi (Aida)
15. Carreau! Pique! - Bizet (Carmen)
16. De cet affreux combat...Pleurez, mes yeux! - Massenet (Le Cid)

DISCO 2
1. Compagne, teneri amici...Come per me sereno... - Bellini (La Sonnambula)
2. Son vergin vezzosa - Bellini (I Puritani)
3. Regnava nel silenzio...Quando rapito in estasi - Donizetti (Lucia Di Lammermoor)
4. Gualtier Maldè...Caro nome - Verdi (Rigoletto)
5. Ah, fors'è lui - Verdi (La Traviata)
6. O mio babbino caro - Puccini (Gianni Schicchi)
7. Ecco: Respiro appena. Io son l´umile ancella - Cilea (Adriana Lecouvreur)
8. Ah, pour ce soir...Je suis Titania - Thomas (Mignon)
9. Ah! Je veux vivre dans ce rêve - Gounod (Roméo Et Juliette)
10. Un bouquet!...Ah! Je ris - Gounod (Faust)
11. D´amour l'ardente flamme - Berlioz (La Damnation de Faust)
12. Werther! Qui m´aurait dit...Des cris joyeux - Massenet (Werther)
13. Me voilà seule...Comme autrefois - Bizet (Les Pêcheurs De Perles)
14. Printemps qui commence - Saint-Saens (Samson Et Dalila)
15. Depuis le jour - Charpentier (Louise



REFERENCIAS:
CALLAS -LIFE & ART. The Tragic Heroine & The Romantic Heroine. 2 CDs. Marias Callas Life & Art y Maria Callas in concert: Hamburg, 1962. DVD. Sistema NTSC (incluye subtítulos en español). EMI CLASSICS 7243 5 57831 03.

sábado, 23 de enero de 2016

Seguimos recuperando antiguas entradas, y seguimos con la gran Maria Callas en un artículo publicado en Filomusica, en Octubre 2001, refererido a un recopilatorio de EMI, hoy en manos de Warner, de los tantos que aparecieron, aparecen y aparecerán con arias de sus óperas más celebradas. Un aviso: al comienzo del artículo se hace referencia al estreno de una película, Callas Forever (2002), sobre su vida dirigida por el gran Zeffirelli (hoy ya nonagenario) que pasó sin pena ni gloria pero que todo aficionado debe ver, al menos, una vez. Vamos, pues, con el mito por excelencia...



MARIA CALLAS: EL MITO POR EXCELENCIA

Por Ignacio Deleyto Alcalá


El pasado mes de Septiembre se cumplían 24 años de la muerte en París de Maria Callas y comenzaba lo que es y será la crónica de un homenaje anunciado cuando el próximo año se conmemore en todo el mundo un cuarto de siglo sin Maria Callas.
Entre las novedades más esperadas, está la película que Franco Zeffirelli rueda en estas fechas sobre los últimos años de la soprano. Probablemente sea Zeffirelli de los pocos que la conocieron bien en vida y que, por tanto, pueda aportar algo a los veinticinco años de su muerte. 
Muchas veces los aficionados se han preguntado qué tenía la Callas para alcanzar tal fama, prestigio y popularidad a pesar de tener una voz ingrata y poco bella y una técnica menos sólida que la de otras aunque esto no deja de ser un tópico más pues sólo hay que escucharla en un recitativo para asombrarse de su técnica sin mencionar sus trémolos, escalas, ligados y otras fioriture de tal perfección en su instrumento. El director Nicola Rescigno que la conocía tan bien decía: "Es un profundo misterio que una chica del Bronx educada en un ambiente sin inclinación a la ópera, se haya visto dotada de la capacidad de cantar el recitativo a la perfección. Tenía un sentido arquitectónico que le indicaba con toda precisión qué palabras debía acentuar en una frase musical y cuál era la sílaba exacta que había que subrayar en esta palabra."
Pero, ¿dónde estaba la magia de la Callas? Zeffirelli que la dirigiera escénicamente en un total de cinco producciones ha dado su punto de vista sobre este enigma y por eso le traemos aquí. Son extractos algo extensos pero creemos que no tienen desperdicio. Están recogidos en el estupendo libro Callas de John Ardoin y Gerald Fitzgerald (Londres, 1974). Habla Zeffirelli:
“La magia de la Callas es una cualidad que tienen pocos artistas, algo especial, diferente. Hay muchos artistas muy buenos, pero muy pocos que tengan este sexto sentido, esa cualidad extraordinaria. Es algo que los eleva de la tierra y los transforma en semidioses. La Callas la tenía. Cuando Maria sube a un escenario o empieza a hablar de su trabajo o se pone a tararear una melodía, inmediatamente adquiere esta cualidad adicional. Para mí Maria es siempre un milagro. No se la puede comprender ni explicar. Maria puede girar de la nada al todo, de la tierra al cielo. ¿Qué es lo que tiene esta mujer? No lo sé, pero cuando se realiza el milagro, Maria es un nuevo ente, es como si poseyera una nueva alma”.

Zeffirelli seguidamente trae a la memoria las míticas representaciones de Lucia en la Scala en las que Karajan dirigía musical y escénicamente. Habla Zeffirelli:
“Karajan no intentó dirigirla. Se limitó a disponer todo en torno a ella. La Callas representó la escena de la locura con un foco como una bailarina sobre fondo negro, y nada más. Karajan deseaba que todo en ella fuera música, música total. Era lo mejor que se podía hacer con la Callas. Creo que fue el único que supo comprenderlo. Estaba formidable con su media sonrisa, sus ojos y su boca. Era música viva, la ilustración perfecta de la música. Ningún director se lo había enseñado, era un don innato, la forma de crear el gesto exacto, el momento para hacer el movimiento preciso.” 
Sin duda, EMI CLASSICS que posee el mayor legado discográfico de Maria Callas presumiblemente volverá a la carga con más de lo mismo. Sin embargo, buen momento sería, por ejemplo, para publicar finalmente I Vespri Siciliani (Florencia, 1951) que fue anunciado para la edición Maria Callas pero que nunca llegó a salir. Esta versión con Boris Christoff, entre otros, y magnífica dirección de Erich Kleiber, tiene el atractivo de ser la primera grabación de una ópera completa por la Callas. Todavía no era una diva pero era ya poseedora de todo el poder vocal e instinto dramático que la hicieran legendaria.
Callas fue para la EMI lo que la Tebaldi para la Decca/London, quizás bastante más, como el paso del tiempo parece haber demostrado. Está claro que EMI tuvo en la Callas a su fichaje más rentable. La llegada de la soprano al sello inglés vino -como no podía ser de otra manera- de la mano de Walter Legge. (No hay que olvidar que si EMI tiene hoy el mayor y mejor fondo de catálogo de ópera es gracias a Walter Legge y su sabio sentido para contratar artistas y organizar repartos para sus grabaciones). La Callas estaba unida a la casa Cetra pero permaneció muy poco tiempo allí, solo grabaría unos discos, entre ellos la única Traviata de la Callas en estudio (aunque de sonido limitado), publicada recientemente por Warner Fonit. En cuanto Legge la escuchó cantar Norma en Roma, se propuso llevarla consigo e hizo que firmara por la EMI. Gracias a su interés, empeño y conocimiento del repertorio grabó muchas óperas con ella, casi todas como responsable de la producción y bajo su atento y fino oído. 
Pero, ¿qué es lo esencial del repertorio de la Callas? Se ha dicho con frecuencia que todo lo que cantaba la Callas lo hacía suyo y, como siempre, hay algo de verdad en estas palabras aunque sea un tanto exagerado. Pero también es verdad que unas cosas las hacía mejor que otras y que unos papeles le sentaban mejor que otros. Por ejemplo, todos esos roles de mujeres atormentadas le venían como anillo al dedo por su carácter, personalidad y sus dotes para la tragedia. Lo cual no quiere decir que no hiciera bien papeles más cómicos pero si tenemos que recordarla, lo haremos más como a "Norma" que como a "Rosina".
Maria Callas llegó a lo más alto en cuatro grandes óperas que desde entonces se han visto a través de su figura, sin menosprecio de otras grandes sopranos. Cuatro grandes títulos a los que muy pocas han servido como ella: Norma, Tosca, Traviata y Lucia. Estos son los cuatro pilares sobre los que se asienta la fama de la Callas y sin ellos es probable que esta fama no fuera tan legendaria. Por ello, cualquier aficionado a la ópera que se precie, debe tener estos cuatro títulos por la Callas en su discoteca. Varias son las grabaciones que hay -oficiales y piratas- y se puede estar a favor de una más que de otra pero disponer de esta galería de cuatro óperas con ella es, sin duda, obligado.
EMI nos ofrece ahora un recopilatorio similar a los muchos que han aparecido ya (EMI 5 67710 2). Un doble CD de excelente presentación llamado "Romantic Callas: sus mejores arias y dúos" que recoge un amplio espectro del repertorio de la Callas procedente de grabaciones completas y recitales. Como siempre en estas colecciones hechas con material de aquí y de allá, no puede estar todo pero como tarjeta de presentación para cualquiera que quiera conocer el arte de Maria Callas es más que suficiente. La ausencia sangrante aquí es la Norma de Bellini con su "Casta Diva" que nadie que la haya escuchado una vez por la Callas podrá olvidarla. 
Afortunadamente sí hay representación del resto. Tenemos Tosca con su increíble "Vissi d’arte" en la legendaria grabación con Victor de Sabata. Tenemos Traviata en la posterior versión de Lisboa (1958) con el "Libiamo" y el bello dúo "Parigi o cara" junto a un jovencísimo Alfredo Kraus. Y tenemos Lucia, representada aquí con dos conocidos momentos del final del 1º Acto en la versión de 1953 con Tullio Serafín de mejor sonido que la de Karajan (Berlín, 1955) que es la que hay que tener. 
A pesar de habernos negado "Casta Diva", podemos quitarnos la espina con una maravilla que muestra a la Callas en plenitud vocal y con toda su intensidad y capacidad dramáticas para dar vida a un texto y, por ende, a un personaje. Nos referimos a “La mamma morta” de Andrea Chénier que recibe aquí una lectura como pocas. También a la misma altura encontramos otra sensacional visión del recitativo y aria “Compagne, teneri amici.....Come per me sereno” de La Sonnambula de Bellini. Otros momentos importantes del doble disco son el aria y dúo de Madame Butterfly (Karajan): el genialmente interpretado “Un bel di vedremo” y el dúo de amor del 1º Acto “Vogliatemi bene, un bene piccolino” con Nicolai Gedda. 
Sin olvidar el "O soave fanciulla" de La Bohème, momento mágico de la obra que inicia el breve dúo de amor entre Rodolfo y Mimí en el que un texto de infinita poesía se funde a la perfección con una música de belleza indescriptible. En ella se encierra la esencia pucciniana y una inmejorable explicación del poder de la música (y el texto) sobre los sentidos. Sin duda, estamos ante una versión de altura aunque ninguna alcance a la de Karajan con Pavarotti y Freni (Decca, 1973).
Además de otras conocidas arias veristas (Cavalleria, Pagliacci, Adriana Lecouvrer, etc) y una buena representación verdiana (Rigoletto, Trovador, Aida, Ballo, etc) también hay lugar para la ópera francesa a la que Callas sabe servir con igual entendimiento (Saint-Saëns, Bizet, Massenet, etc) y cosas menos frecuentes como el "Non mi dir" de Don Giovanni (ya se sabe que se prodigó muy poco en Mozart) con una Callas en declive pero que sigue siendo grande. También se incluye el "D'amour l'ardente flamme" de La Damnation de Faust de Berlioz en la que describe sutilmente esa pasión reprimida a pesar de que, como con Mozart antes, su instrumento ya no estaba en sazón.
En definitiva, un recopilatorio de mucho interés para aquel que quiera entrar en el universo de esta controvertida cantante, diva y caprichosa, única e irrepetible que ha marcado un antes y un después en la historia de la ópera. Ya lo dijo Zeffirelli...A.C. y D.C.
 

jueves, 21 de enero de 2016

Para nuestra primera aportación recuperamos un artículo publicado originalmente en Filomúsica, en 2002, en homenaje a Maria Callas cuya primera línea de la versión en italiano del Liebestod de Richard Wagner da título a este blog musical. Puede que algún dato relativo a ediciones discográficas esté hoy desfasado pero resulta fácilmente comprobable en Internet.

ALIMENTANDO EL MITO



Con motivo de la celebración del veinticinco aniversario de la muerte de Maria Callas, EMI CLASSICS publica por primera vez cuatro títulos que recogen representaciones de mediados de los cincuenta desde La Scala de Milán : Andrea Chénier de Giordano, La Sonnambula de Bellini, Medea de Cherubini y Un Ballo in Maschera de Verdi [1]. Todos tienen un alto interés por diversas razones y presentan a la artista en plenitud de facultades vocales. En la mayoría de los casos permiten además la comparación con las correspondientes versiones en estudio.
Aunque todas hayan estado disponibles en diversos sellos, con esta edición reciben el imprimatur oficial por parte de su discográfica además de una presentación en condiciones. Quedan aún cosas en el tintero como I Vespri Siciliani (Florencia, 1951) que fue anunciado para la edición Maria Callas de 1997 pero que nunca llegó a salir. De todos modos, hay que agradecer a EMI su interés por completar con estos cuatro títulos el espectro artístico de la cantante greco-americana. Aquí nos centraremos en las dos primeras óperas que son las que nos han llegado.

Andrea Chénier: Milán, 8 de Enero de 1955

La historia de este Andrea Chénier es de sobra conocida pero aún así haremos mención a ella. Cuando se colgaron los carteles que anunciaban la temporada de La Scala de 1954-55, Andrea Chénier no figuraba entre las óperas seleccionadas. Sí figuraba, sin embargo, un Trovatore con Del Monaco y Callas. Del Monaco decidió de repente que no se encontraba bien para cantar el papel de Manrico aunque curiosamente sí lo estaba para cantar Chénier. Antonio Ghiringhelli - director general del teatro milanés- cedió y cambió la programación. Como no podía ser menos, el cambio disparó los rumores entre los milaneses.

Las malas lenguas lo achacaron a que Del Monaco tenía miedo a los dos fortísimos agudos en “Di quella pira”. Otros pensaron que quería acaparar el protagonismo cantando Chénier y dejar a Callas en un segundo plano. Como se sabe es una ópera de tenor en la que la soprano tiene una contribución más discreta. (De hacerTrovatore, Callas se habría impuesto en una de sus especialidades) Otros afirmaron que Maria Callas había insistido en el cambio para meterse en el terreno de la Tebaldi y así demostrarle que podía competir con ella en su repertorio. La polémica estaba servida [2]. Si rechazaba el papel (lo cual habría sido comprensible ya que no formaba parte de su repertorio) Tebaldi habría sido la encargada de salvar el espectáculo. Sea como fuere, Callas aceptó el papel. Quienes pensaron que iba a ceder frente a la Tebaldi estaban muy equivocados y además la conocían muy mal; ya había demostrado su determinación y testarudez en muchos momentos así como una voraz capacidad para abordar el estudio de nuevas partituras. Así las cosas, Callas aprendió el papel de Maddalena en cinco días.

A tenor de lo escuchado aquí, Mario Del Monaco estaba pletórico aquella noche. Su “Improvviso” le muestra en plena forma, generoso en expresividad y sobrado de medios. Cuando acomete la frase final, totalmente entregado, la interpretación se impregna de tal tensión que no extraña que el público enfervorizado estalle en aplausos. La función debe detenerse ante la avalancha de ovaciones que le vienen encima. En "Come un bel dì" empieza con suavidad para ir aumentando en intensidad con un centro amplio y un final de aria muy verista.

¿Y Callas? Puede que su voz por entonces fuera algo ligera para la parte y carente de volumen. Sin embargo, hay que rendirse ante una interpretación verista de gran nivel que marca la transformación psicológica del personaje desde la superficialidad del primer acto hasta la madurez del final. Se dice que falló en varias ocasiones y que los tebaldistas estaban al quite para armar bronca a la mínima pero la verdad es que su interpretación está llena de detalles únicos. Sirva como botón de muestra la frase “Se della vita sua tu fai prezzo il mio corpo, ebbene, prendimi” cuando llega a la última palabra su interpretación se tiñe de una melancolía y abandono tales como nunca se han oído. Justo después, el violonchelo inicia su famosa frase de introducción al aria. La voz de la Callas se funde prácticamente con la del instrumento como si éste fuera una prolongación de su voz. El aria resulta bien construida, in crescendo, con momentos de gran tensión aunque con algún feísmo en la voz y excesivo empuje en la frase final. De todos modos, su capacidad expresiva, su habilidad para emocionar, su canto legato, contrastado, lleno de dolor y dramatismo hace que estemos ante una soberbia interpretación.


Se ha dicho que al término de “La mamma morta” Callas fue abucheada. Lo que se oye aquí son aplausos y más aplausos coronados con gritos de “brava”. El caso es que es el único documento de la Callas como Maddalena di Coigny y sólo por eso ya tiene un valor incalculable [3]. Si a eso le añadimos una lectura de alto voltaje, que capta una representación en vivo en uno de los templos operísticos por excelencia y con un reparto importante, hay que decir que nos encontramos ante una de las versiones imprescindibles de la obra.

Hablemos ahora del sonido. Como dijimos al principio, esta versión ha circulado ya por aquí y por allá. La más reciente fue una edición del sello DiVa que en su momento se anunció como primera publicación legítima de la representación. Era de esperar que EMI mejorara el sonido de estas ediciones. De esta obra no parecen conservarse las cintas originales de la radio o, lo que pudiera ser más probable, la cinta master se habría reutilizado para otras funciones y sólo se conservaría una copia de inferior calidad. En cualquier caso, EMI no facilita información sobre la procedencia de la grabación y el hecho es que la calidad de sonido es prácticamente la misma a la de DiVa, sin mejoras reseñables. Obviamente la edición de EMI aporta una presentación con artículos, fotos varias y libreto en los idiomas de siempre. A precio medio la de EMI es la edición a tener aunque quien ya la tenga en el sello DiVa puede quedarse tranquilo. Para los demás aficionados, la compra de la nueva edición se hará necesaria.

La Sonnambula: Milán, 5 de Marzo de 1955

Tres meses después la soprano subía de nuevo al escenario milanés para cantar uno de sus grandes papeles en una producción que se ha ganado el calificativo de mítica. Tres grandes personalidades se dieron cita para sacar adelante esta partitura belliniana: Lucchino Visconti, Leonard Bernstein (que ya había dirigido en Milán a la Callas  como Medea) y la propia soprano [4]. Las crónicas cuentan que los ensayos no fueron fáciles. Callas no soportaba la atención que Visconti prestaba a Bernstein...

Bellini escribió esta obra para Giuditta Pasta. A la cantante italiana se le ha puesto siempre como ejemplo de soprano sfogato o soprano ilimitada. La Pasta (como la Malibran) logró extender la escala de su voz de contralto hasta el registro de soprano sin perder calidad de sonido, ni notas en el registro bajo. Según recuerda John Ardoin: “los críticos contemporáneos destacan la agresividad patética de aquellas voces, la melancolía de su arte, y cómo despertaban en los oyentes las emociones más profundas” [5]. Es este tipo de voz para la que Bellini compuso Norma y Amina. Es este tipo de voz la que tenía Callas. Según dicen algunos, un tipo de voz ya olvidada por entonces y que ella recuperaría otra vez. Quizás algo de esto tenga que ver con que su canto no se comprendiera, ni se apreciara inmediatamente.

De todas las Aminas que se conservan de la Callas ésta de La Scala del 55 es la que más fama tiene. Callas está espectacular de principio a fin. A un dominio total de la coloratura se une un canto expresivo, cálido y delicado con la personalidad que sólo Callas sabía dar a estos papeles que en boca de ella se vieron siempre engrandecidos. Tanto en sus arias y cabalettas del primer acto como en la postrera escena del sonambulismo y la cabaletta final Callas muestra su mejor cara (y arte). Su lectura se convierte en micro-cosmos de un bel canto, rico y contrastado, donde las palabras tienen un significado, un matiz que va más allá de lo literal, un componente meta-semántico que se escapa a otras artistas. La coloratura al servicio de la expresión y del texto, algo tan fácil de entender y que tan pocas han hecho. Y es que nada en Callas sonaba gratuito o artificial. 

Además aquí se ve arropada por un Bernstein muy atento que parece haberse dedicado a este repertorio toda su vida. Es un placer oír como acompaña a la Callas sirviéndole las entradas en bandeja, con tempi relajados, dando con la respiración precisa de la música en cada momento. En “Ah, non credea mirarti” la voz de Callas se impregna de la justa calidad de ensoñación e irrealidad, como cantando desde un mundo interior. Cuando despierta y canta “Ah, non giunge” se ha transformado totalmente; su voz plena y brillante resplandece e invade el escenario para terminar su parte, triunfante y exultante, con un teatro que literalmente se viene abajo [6]. 


A su lado, el Elvino de Cesare Valetti es un valor añadido, superior al Nicola Monti de la versión en estudio: su canto suave, melodioso y delicado es el ideal complemento al de Callas. Bellísimo en “Prendi: l’anel ti dono” o en el dúo con Callas “Son geloso del zefiro errante” donde el tiempo parece detenerse. Giuseppe Modesti en el papel del Conde supera las expectativas con un “Vi ravviso...Tu non sai” de muchos quilates. La única que desdice del resto es Eugenia Ratti que especialmente en los recitativos parece Gracita Morales metida a soprano [7].


Durante toda la representación se respira el ambiente de gran ocasión. Cualquiera se habrá de rendir al arte de la Callas en una noche que debió ser inolvidable y que gracias a este documento todos podemos ser testigos de ese momento único e irrepetible [8]. Lo dicho antes sobre la calidad de sonido es en líneas generales aplicable también a este registro. Las mejoras realizadas por el remasterizado de EMI frente a ediciones como la de MYTO son mínimas aunque aquí más perceptibles: se gana algo en brillantez y se elimina algo el soplido de fondo. Más ya no se puede hacer. Sí se podía haber evitado, sin embargo, el error de paginación en la primera parte del libreto así como el brusco corte con el que termina el primer disco tras "Che feci io mai? Oh mio dolor!".

Terminaremos nuestro comentario con una cita de Gerald Fitzgerald: “Al final de la ópera Amina se despierta y se reúne con su prometido. En la producción de Visconti, cuando la Callas empezaba la alegre cabaletta “ah, non giunge”, se encendían todas las luces del escenario y de la sala –incluso las de la araña central de La Scala- con toda intensidad. La Callas [...] se situaba en el centro del escenario como reina de La Scala. Antes de que acabara su parte, el público empezaba a aplaudir y a aclamarla. Era pura magia la forma en que llegaba a enloquecer al público.” [9]


REFERENCIAS:

U. Giordano: Andrea Chénier. Callas, Del Monaco, Protti, Zanolli. Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano. Antonino Votto, dir. EMI CLASSICS 5 67913 2.

V. Bellini: La Sonnambula. Callas, Valetti, Modesti, Ratti, Carturan. Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano. Leonard Bernstein, dir. EMI CLASSICS 5 67906 2


Notas:

[1] Al mismo tiempo, EMI publica también una serie de recitales que son comentados en otro artículo de este mismo número de FILOMUSICA.

[2] Dice Visconti que la rivalidad se planteó más entre sus respectivos partidarios que entre las cantantes. El teatro programaba las obras de modo que las sopranos aparecieran en temporadas diferentes. Lo cierto es que la Tebaldi duró poco en el coliseo milanés y se fue al Metropolitan de Nueva York donde estableció sus cuarteles generales. Son conocidas las declaraciones atribuidas a la Callas en las que dice que compararlas a ellas dos es como comparar “el champán con el cognac, mejor con la Coca-Cola”.
[3] Nunca llevó el papel al estudio de grabación (sólo el aria) y nunca más lo cantó en directo, únicamente aquellas seis funciones en Enero y Febrero de 1955. Año también de su legendaria Lucia con Karajan en Berlín y la no menos famosa Traviata con Giulini amén de varias grabaciones en estudio importantes como laMadama Butterfly, también con Karajan.

[4] Para Callas el papel tenía un significado especial. Su profesora de canto, Elvira de Hidalgo, había sido una reconocida Amina en el Met años atrás. Cuando Maria Callas se graduó en el Conservatorio de Atenas, de Hidalgo eligió para ella la parte de Suor Angelica dejando la codiciada parte de Amina para otra estudiante. Con esta producción de La Scala Callas pudo finalmente sacarse la espina.

[5] Callas de John Ardoin y Gerald Fitzgerald (Londres, 1974, pág. 5).

[6] La cabaletta final incluye ornamentaciones especialmente escritas por Bernstein para Callas. Sólo por escucharla en estas agilidades a las que se enfrenta como si tal cosa, merecería la pena hacerse con esta versión. La de estudio es más convencional y no emociona de la misma manera aunque el sonido sea infinitamente superior.

[7] Resulta curioso que la misma soprano repitiera en la versión de estudio donde afortunadamente está más moderada.

[8] Aquellos preocupados por la calidad de sonido, no se acercarán a este registro que ni siquiera llega a un aprobado raspado. Quien huya de ella por su deficiente sonido no sabe lo que se está perdiendo.

[9] Ibid., nota [5] pág. 107.